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Capítulo 1

Qué es un asistente de IA y qué no puede hacer

Un asistente de inteligencia artificial como ChatGPT, Gemini o Claude es un programa entrenado con enormes cantidades de texto para conversar, escribir, resumir, traducir, explicar y organizar información. Piénsalo como un colega muy rápido y muy leído que nunca se cansa, pero que a veces se equivoca con total seguridad.

Cómo funciona, en una idea

El asistente no «sabe» cosas como una persona. Calcula, palabra por palabra, qué texto tiene más sentido que siga a lo que le escribiste, a partir de los patrones que aprendió. Por eso escribe con fluidez y por eso puede inventar datos que suenan perfectamente razonables.

En qué es muy bueno

  • Armar borradores de planificaciones, textos, consignas y comunicados.
  • Reescribir un texto con otro tono, otro nivel de dificultad o más corto.
  • Generar ideas y variantes: actividades, ejemplos, preguntas, juegos.
  • Organizar información: tablas, cronogramas, esquemas.
  • Resumir textos que tú le pegas.
  • Explicar un mismo concepto de varias formas.

Lo que no puede hacer (o no debes pedirle sin revisar)

  • Inventa datos. A esto se le llama «alucinación»: citas, autores, leyes, fechas y bibliografía que no existen.
  • No conoce tu aula, tus alumnos ni tu diseño curricular, salvo que se lo cuentes.
  • Puede estar desactualizado. Si busca en internet mejora, pero igual hay que verificar las fuentes.
  • Puede equivocarse en cuentas y razonamientos. Comprueba los resultados importantes.
  • Refleja sesgos de los textos con los que aprendió.
  • No reemplaza tu criterio pedagógico ni el vínculo con tus alumnos.

REGLA DE ORO

La IA redacta el borrador; tú eres el autor y el responsable. Nada sale a tus alumnos sin que lo hayas leído.

Alucinaciones: un ejemplo

Si le pides «tres libros sobre didáctica de la lectura, con año de publicación», puede entregarte títulos que suenan reales pero no existen. Es el error más peligroso para un docente, porque el texto se ve prolijo y seguro. Antes de usar un dato, una cita o una referencia, búscalo en una fuente confiable.

Privacidad: qué no pegar nunca

Todo lo que escribes viaja a los servidores de una empresa. Por eso no ingreses:

  • Nombres y apellidos de alumnos, documentos de identidad, direcciones o teléfonos.
  • Fotos de alumnos o de sus trabajos con nombre.
  • Informes psicopedagógicos, diagnósticos o datos de salud.
  • Notas o conductas asociadas a una persona identificable.
  • Datos de las familias.

Cómo hacerlo bien: sustituye nombres por letras («Alumno A»), describe la situación sin datos identificables, pega solo el fragmento necesario, revisa la configuración de privacidad de cada herramienta (incluido el uso de tus conversaciones para entrenar el modelo) y consulta la política de tu institución.

NORMATIVA

En Argentina rige la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales; otros países tienen normas equivalentes (en Estados Unidos, por ejemplo, FERPA para registros educativos; en la Unión Europea, el RGPD). Si tu escuela tiene una política de uso de IA, esa norma manda.

Edad mínima y uso con alumnos

Casi todas las herramientas exigen una edad mínima para crear una cuenta, y muchas piden autorización de las familias para adolescentes. Antes de pedirles a tus alumnos que usen un asistente, revisa los términos de cada herramienta y las reglas de tu institución. Una opción segura para empezar: usar la IA tú, como docente, para preparar material, sin pedir cuentas a los alumnos.

PRACTICA

Pídele a un asistente una cita textual de un autor sobre educación, con su fuente. Luego búscala en internet. ¿Existe? Este ejercicio de cinco minutos te enseña más sobre las alucinaciones que cualquier explicación.

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